Hay un grupo de personas que piensan que ser espiritual es una etiqueta que muy pocos seres pueden ponerse porque exige una serie de sacrificios que no todos los individuos están dispuestos a hacer, como hacerse vegetarianos, abstenerse de sustancias como alcohol o café, o tener que hacer ejercicio físico y estar muy delgados o, según la tradición que sigan, ciertas conductas o actitudes.
Yo no comparto esa opinión. Para empezar porque el espíritu es inherente a todo ser humano y por lo tanto todos somos espirituales seamos conscientes de ello o no. La única diferencia radica en esa consciencia de tu propio estado, eso es a lo que últimamente se viene llamando en los medios “estar despierto”.
Y para continuar, porque creo que precisamente lo que nos ha “dormido” es la desconexión de nuestra propia sabiduría por medio de normas y leyes que te dicen en cada momento cómo tienes que hacer las cosas, cómo tienes que pensarlas y hasta lo que es correcto sentir o no. Yo considero que despertar es un acto revolucionario en la que se deja de aceptar el discurso establecido sobre cómo es la naturaleza de la realidad para adentrarte en el maravilloso mundo de la autoobservación, el autoconocimiento y la autoestima para, una vez que uno sabe quién es, pueda extrapolar todo a su realidad todo lo mencionado.
Por lo tanto, no se es más espiritual por hacer más sacrificios sino por estar más conectado con el propio espíritu y ese es un camino que se anda hacia adentro. No tiene sentido estar proyectándose en lo que se hace externamente. Además, como ya dije en otro artículo, desde mi punto de vista, todas las experiencias son perfectas, incluso las que llevan a una enfermedad o una pérdida son experiencias diseñadas para un aprendizaje del alma.
Algunas personas me rebaten mi argumento (gracias por estimular mi pensamiento) diciendo que cuando se es espiritual se tiene mucha más empatía y no se comen animales o se respeta el cuerpo, etc. Sin embargo, a mí me parecen juicios limitantes sobre lo que es correcto o no. ¿Por qué va a tener una planta menos consciencia que un animal? ¿Quién dice que puedo comer lechuga y no pollo? Conozco a muchas personas vegetarianas, y yo misma lo fui hace años, con muy poca conciencia de quienes son. Recuerdo llenarme la cabeza de ideas leyendo libros de otras personas para saber cómo tenía que actuar para despertar. Ahora creo que puedo hacer y probarlo todo y mirar cómo me sienta en el organismo. Si me emborracho no tendré los sentidos claros para pensar y sentir en ese momento determinado y, además me dañará a nivel físico, pero no me matará el espíritu porque pertenece a mi naturaleza. Seguiré siendo espiritual… ¿Me quita consciencia comerme un bocadillo de jamón? No lo creo… Ni siquiera Jesús Cristo, incomparable mi estado de conciencia con el suyo, dijo que hubiera que ser vegetariano y hasta multiplicó panes y peces.
Así que yo no creo que haya que poner límites y condiciones para despertar la espiritualidad. Sino intención. Una vez que se decide saber cómo es la naturaleza de la realidad, toda la información va llegando a medida que se van integrando los procesos de sanación, es decir, los procesos de despertar.
Nuria Morales Sancho