Hay una gran diferencia entre vivir conectado a hacerlo desconectado. En el segundo caso se habita la existencia como un muerto viviente… La vida se convierte así en rutinas destinadas a sobrevivir y a la evitación del malestar vital con todo tipo de distracciones: tele, Internet, alcohol o lo que sea… Y no estoy diciendo que las distracciones sean malas. No estoy juzgando nada. Pero sí digo que vivir sin conexión a la sabiduría y el amor interior te deriva en una existencia en automático. No queda muy definido cuál es el objetivo de una vida así. ¿Nacer para morir y ya está?
En cambio, al vivir conectado, se sabe que todo tiene un por qué, incluido cuando la mente no entiende lo que pasa. Cuando se está conectado se confía en una inteligencia muy superior a la mente, y entonces, la interpretación de lo percibido puede ser totalmente distinta. Se sabe que todo está bien. Que todo es perfecto, incluso las enfermedades o las pérdidas. Que todo es para la evolución del alma. Y eso proporciona un estado de atención tranquila a lo que pasa alrededor. Esa paz interior y ese amor incondicional que sientes en todo momento te proporciona felicidad. Y no digo que haya que estar contento todo el tiempo. La tristeza es tan bonita como la alegría. Eso sí, ambas son emociones de las que no se debe uno quedar enganchado, son pasajeras. Se experimentan y luego se sueltan.
Y habiendo explicado la diferencia entre estar conectado y no estarlo vuelvo a hacer la pregunta del título ¿Es necesaria la Reconexión? Pues depende de cómo se quiera transitar la existencia.
¿Es necesario que yo te facilite la Reconexión Personal ®? Un rotundo NO. Hay personas que ni siquiera se desconectan.
Lo normal es que el proceso de desconexión se produzca en la infancia. Hemos heredado un sistema en el que los adultos “raptan” la atención de los niños. Se les pone nombre a los colores y a las formas y se nombra y numeran todas las cosas que van a ser “útiles” a la vez que se desechan todas las percepciones “improductivas”. Y después de fijar la atención, se les “enseña a pensar”. Se les examina y se les ponen notas. Se le dice constantemente lo que está bien y lo que está mal y se le llena la cabeza de normas. Resultado: desconexión de la sabiduría interior y, a la larga, también del amor. Afortunadamente, creo que los programas están cambiando y las nuevas generaciones ya vienen con otras capacidades. Pero cohabitamos en este planeta muchas personas que sufrimos en algún punto de nuestra vida esa desconexión.
Y vuelvo a hacer la pregunta para esas personas que sí están desconectadas. ¿Es necesario que yo te facilite la Reconexión Personal ®? Otro rotundo NO. La reconexión es un proceso que forma parte del plan vital de cada uno y puede llegar a cada ser de tantas formas como seres hay en la Tierra.
Sin embargo, y pese que uno puede “volver a casa”, conectar con su yo superior, o como se quiera llamar a esa experiencia de conexión, de múltiples maneras, a veces resulta difícil entrar en los procesos de sanación por ese “rapto” de la atención del que hablaba antes.
Te voy a proponer una actividad para explicarme mejor. Quizás ya la conozcas. Se trata de mirar durante un minuto todas las cosas azules que veas a tu alrededor. Luego cierras los ojos otro minuto tratando de recordar lo que has visto. Si no conoces esta actividad te invito a que la hagas. Cierra los ojos y luego sigues leyendo. Cuando los abras, piensa en todas las cosas rojas en las que has pensado. No habrás pensado en ninguna porque se te había dirigido la atención.
Pues pasa lo mismo cuando nos llenan la cabeza de teoría y nos distraen de la sabiduría y el amor interior: que no lo vemos. Y por más métodos de autodescubrimiento que usemos, terapias de sanación o meditaciones, si no sabemos lo que estamos buscando no lo reconocemos, aunque esté presente. Y así pasa también con ese amor que subyace a todo. Podemos dejar de percibirlo.
Y vuelvo a preguntar por tercera vez. ¿Es necesario que yo te facilite la Reconexión Personal ®? Pues si has llegado a ese punto en que se hace necesario que te intervengan a nivel energético para que puedas empezar a percibir, tal y como me pasó a mí, SÍ.
Sí se hace necesario que alguien lo haga por ti cuando el nivel de desconexión es tan grande que necesitarías cinco vidas para sanar. Y, créeme, merece la pena, el esfuerzo, el tiempo y el dinero.
Nuria Morales Sancho